HABLAN LOS REINCORPORADOS
C.M: -En total eramos 10 compañeros despedidos, de los cuales 2, yo junto a Mario Gerónimo, decidimos acampar en la puerta del Hospital hasta lograr nuestra reincorporación. Fueron momentos difíciles, ya que tuvimos que dejara nuestras familias y nuestra vida cotidiana, y sumado a ello los momentos de tensión vividos fruto de las amenazas y de aprietes por parte de la policía de civil, que buscaba amedrentarnos mostrando armas. Fue un mes y medio de acampe y los aprietes eran armados conjuntamente por la Policía y la Intervención.
M.G.: -Esta decisión la llevamos adelante con Marcos sobre un total de 10 despedidos y tuvimos el apoyo de varios compañeros, pero también la reacción de otros que se opusieron a la medida. El acampe fue fundamental, y al día de hoy me siento muy orgulloso. Para mí el acampe fue una lucha de principios, representó un grano, un forúnculo para la Intervención, aunque hayan dicho que las carpas no les molestaban: las carpas sí molestaban, y mucho.
-¿Qué debate se generó en el Hospital a partir de la acción de ustedes?
M.G.: -Aquí como en otros lugares de trabajo existe la burocracia sindical. Atsa nunca brindó su apoyo en 12 años que llevo en el Hospital, pero también la Comisión Interna se dividió con el tema del acampe. Algunos compañeros de la Interna apoyaron ciento por ciento, pero otros no.
Pero me siento muy orgulloso por el apoyo de gran parte de mis compañeros, y de una organización, el PO, ya que otras me dieron la espalda, como el MST o el MAS, que no aportaron en el acampe y no se hicieron presentes en el llamado a un acto para reforzarlo durante la segunda o tercer semana. El único que estuvo fue el PO, por el que siento un gran aprecio por su combatividad y solidaridad.
C.M.: -Hubo reacciones a favor y en contra, pero a medida que el tiempo transcurría fue ganando simpatía y reconocimiento de la sociedad, como lo demuestra que hoy los trabajadores de la estación de servicio de la Paternal han decidido resistir su desalojo montando un acampe.
En el acampe tuvo una intervención fundamental el brazo que nos extendió el Polo Obrero, que se preocupó por suministrar lo necesario para que pudiéramos comer, descansar, asegurando guardias y víveres. Quiero destacar que hubo compañeros que estuvieron permanentemente en los momentos más difíciles; esto fue un apoyo invaluable, no sólo en los momentos del acampe sino también ahora, haciendo guardias para que no sean robados los recursos del Hospital.
-¿Por qué se levantó el acampe?
M.C.: -El acampe se levantó porque así se decidió en una Asamblea, para dar una señal al gobierno de buena voluntad por parte de los trabajadores.
M.G.: -Con relación a levantar el acampe se hizo como un gesto de buena voluntad hacia el gobierno. La decisión la tomó la Asamblea, pero me pareció mal que parte de la Comisión Interna haya mocionado esto en la Asamblea, porque yo no estaba de acuerdo con levantar esta medida. Creo que era una decisión que teníamos que tomar los propios despedidos y no ser sometida a la Asamblea, pero también tuve que dar un paso atrás para no generar división entre los compañeros. Estos compañeros que votaron en la Asamblea, muchos de los cuales se llaman Autoconvocados, no se los ha visto participar en la lucha y tienen el apoyo de la burocracia. Para mí este gobierno es un gobierno de doble discurso, que pide gestos de buena voluntad luego de mandar la patota. De todas maneras, no estando de acuerdo accedí a una tregua por 24 horas, después de las cuales no sucedía nada, no había intención alguna de reincorporarnos; pasaron las 48 horas y mi paciencia se estaba agotando, ya que no contaba con un solo peso para matar el hambre de mi familia, con un hijo de 3 años internado. Estaba pensando en volver a instalarme con la carpa para exigir mi reincorporación. Finalmente, el día miércoles, en las negociaciones con el gobierno le arrancamos las reincorporaciones. Por ganarle esta batalla al gobierno, luego de 45 días de acampe, me siento orgulloso de ser un luchador y estoy dispuesto a ganar esta guerra, para tener un Hospital para todos.
-¿Cómo viven hoy la situación del Hospital, cuando el gobierno sigue sin dar muestras de “buena voluntad” y continua al frente del mismo una Intervención que trajo a la patota armada para amedrentar a los trabajadores?
M.G.: -Esta Intervención que mandó el gobierno de Kirchner, cerró varios servicios, cerró pisos de internación; tenemos sólo 28 pacientes. La verdad es que tenemos que luchar por la estatización o nacionalización y no tenemos que parar hasta conseguirlo. Hay que unirse, en especial la Comisión Interna, que no vuelva a repetir la división que se dio con relación al acampe. Tenemos que trabajar en bloque para ganar más batallas, para obtener la victoria definitiva de un Hospital Francés para todos
M.C.: -Más allá de nuestra reincorporación y el millón y medio de pesos otorgados, que fue repartido igualitariamente (500 pesos para cada uno), la situación del conjunto del Hospital no se ha revertido. La deuda que el Hospital tiene con los trabajadores sigue siendo muy grande y no se ha mostrado que exista plan alguno para reactivarlo. Y más allá de que hoy estemos reincorporados, la situación no nos alegra tanto porque vemos que en cualquier momento nos quedamos sin fuente de trabajo, porque la orientación de la Intervención es directamente cerrar el Hospital. La expectativa nuestra es qué hacemos para que el Hospital sea viable y se reactive para brindar servicio a toda la comunidad; creo que en este momento estamos recién ahora discutiendo en forma casi igualitaria el destino del Hospital. Esto fruto de nuestra lucha, y porque el gobierno está escrachado frente a la sociedad por todo lo sucedido con las patotas armadas de la Intervención, a las que el gobierno brinda dinero e impunidad. Nosotros, los trabajadores, somos los que vamos a reactivar el Hospital y no permitir que esto vuelva a suceder.




